El creciente número de catástrofes naturales y el auge del terrorismo mundial son señales predichas por la Biblia: al fin del tiempo habría angustia entre las naciones, con el mar y las olas bramando (Lucas 21:25). El tsunami del 26 de diciembre de 2004 dejó más de 250 000 muertos o desaparecidos.
La Biblia también predijo que se levantaría nación contra nación (Mateo 24:7). Tras el atentado del 11 de septiembre de 2001, la gente comprendió que ninguna nación está verdaderamente segura.
Jesús preguntó si hallaría fe en la tierra cuando viniera (Lucas 18:8). La teoría de la evolución se está desacreditando: la biología molecular muestra que la célula es irreductiblemente compleja, lo que hace imposible el origen accidental de la vida.