El chivo expiatorio, que representa a Satanás, de ningún modo lleva ni paga por nuestros pecados. El macho cabrío del Señor, inmolado como sacrificio, representaba a Jesús, que asumió y expió nuestros pecados en el Calvario. Solo Jesús quita el pecado del mundo (Juan 1:29). En cambio, Satanás será castigado por sus propios pecados: por haber originado el pecado, por sus propias malas obras y por haber inducido a pecar a cada persona.