Los cristianos se separan de todo lo que no es verdadero, honesto, justo, puro, amable y de buen nombre (Filipenses 4:8). Evitan: A. toda clase de deshonestidad — el engaño, la mentira, el robo, la injusticia, la calumnia y la traición; B. toda clase de impureza — la fornicación, el adulterio, la pornografía, la profanidad, los chistes obscenos, las canciones degradantes y la mayor parte de lo que se muestra en la televisión y en los cines; C. los lugares donde nunca invitarían a Jesús a acompañarlos, como clubes nocturnos, casinos y semejantes.