¡Sí! Aunque la ciudad santa está ahora en la morada de Dios, Él la trasladará a esta tierra. La ciudad santa será la capital de la nueva tierra, y Dios trasladará aquí su trono (Apocalipsis 21:2,3; 22:1,3) y vivirá con los salvados en la mismísima tierra por toda la eternidad. Y donde el Señor mora, allí está el cielo. El plan de Dios es restaurarnos lo que Adán perdió: las glorias de una vida perfecta en un planeta perfecto. Satanás y el pecado interrumpieron el plan de Dios, pero el plan se llevará a cabo. Todos podemos participar de este nuevo reino; ¡es demasiado para perdérselo!