Excederse arruinará tu matrimonio. También lo hará el descuido. El tiempo con Dios, el trabajo, el amor, el descanso, el ejercicio, el juego, las comidas y el contacto social deben estar equilibrados en un matrimonio, o algo se romperá. Demasiado trabajo y falta de descanso, alimentación adecuada y ejercicio pueden llevar a una persona a ser crítica, intolerante y negativa. La Biblia también recomienda una vida íntima moderada (1 Corintios 7:3–6), porque los actos degradantes e inmoderados pueden destruir el amor y el respeto mutuo. El contacto social con otros es esencial; la verdadera felicidad no se halla en el aislamiento. Debemos aprender a reír y a disfrutar de buenos momentos sanos. Ser serio todo el tiempo es peligroso. Excederse o descuidarse en cualquier cosa debilita la mente, el cuerpo, la conciencia y la capacidad de amar y respetarse mutuamente. No dejes que la falta de moderación dañe tu matrimonio.