¡Sí! El sábado es un regalo de Dios, que lo hizo para usted como un respiro del mundo. Es natural que quienes lo aman deseen guardar Su mandamiento del sábado. En sábado usted puede, sin culpa, dejar a un lado sus actividades diarias habituales —el trabajo y las compras— y en cambio pasar tiempo con el Creador del universo: adorar a Dios junto con otros creyentes, estar con la familia, caminar en la naturaleza, leer materiales edificantes y visitar y animar a los enfermos. Después de seis días de trabajo, Dios le ha dado el regalo del sábado para descansar y alimentar su alma.